Descripción del Proyecto

Las plantas son, a través de sus hojas directamente en contacto con el aire, estaciones de monitorización de la contaminación ambiental. A lo largo del tiempo se acumulan en sus hojas partículas que están presentes en el aire. Aplicando técnicas biomagnéticas podemos identificar qué compuestos están en las hojas y por tanto en el aire. Y haciendo un estudio agregado estudiar la concentración de contaminantes en el aire de Zaragoza.

Estudios previos ya han demostrado que la concentración de contaminantes se correlaciona fuertemente con el volumen de tráfico y con otros agentes como trenes o tranvías. Vigilantes del Cierzo es un proyecto que replica en Zaragoza el proyecto Airbezen de la Universidad de Amberes fruto de la colaboración entre el profesor Samson Roeland y la Fundación Ibercivis.

Controlando los contaminantes

Las emisiones relacionadas con el tráfico son emisiones de escape y por el desgaste o corrosión de los frenos y el motor. Con Vigilantes del Cierzo queremos aplicar el concepto de biomonitorización y ciencia ciudadana. En Zaragoza la calidad del aire ya se mide en estaciones pero queremos hacerlo de la mano de los ciudadanos para involucrar de primera mano en el proceso investigador y concienciar para el cuidado medioambiental.

Normalmente se utilizan tecnologías avanzadas en dispositivos electrónicos  y sensores automáticos, o incluso apps en smartphones. En Vigilantes del Cierzo queremos plantear una alternativa más abierta y humana, apoyándonos en procesos tradicionales como regar una planta, podarla, o mandar una carta por correo postal. En el centro, ponemos a las plantas como seres vivos que todos podemos cuidar y mantener.

fresasLas plantas

Se van a comprar unas 1.000 plantas de fresa ecológicas a través de la empresa colaboradora Hortals, la red huertos ecológicos, sociales y urbanos de Zaragoza.

En general las fresas es una planta de cultivo fácil, y pueden permanecer en las macetas varios años. Es una planta vivaz, herbácea perenne, lo que quiere decir que retoña todos los años de la misma cepa porque sus raíces permanecen siempre vivas aunque algunas hojas o el tallo parezcan haber muerto. Su tallo alcanza los 20 cms y podemos encontrar flores en casi cualquier momento del año. Especialmente relevante son sus hojas piloas, que quiere decir que tiene muchos pelitos en los que se pegan los contaminantes presentes en suspensión en el aire. Y qué decir de sus frutos, las fresas ¡hasta se pueden comer directamente de la mata!

Las plantas se empezarán a repartir el 20 de diciembre de 2016 en envases de 10,5 cms de diámetro. Mientras queden existencias, cualquier persona puede pasar a pedir su propia estación. En el caso de profesores, enseñando su carnet de docente podrán recoger hasta 25 macetas por persona.

No podemos dejar de insistir en que confiamos en la responsabilidad de cada uno. Si vas a criar una planta debes intentar hacerlo lo mejor posible para que también el proyecto de investigación cumpla con los objetivos planteados. El coste de cada “kit” compuesto por la maceta, junto con las instrucciones y el sobre certificado prepagado es de algo más de un euro.

maceticas

La investigación ambiental 

Las hojas que nos entreguen los ciudadanos serán analizadas en el laboratorio por un método de magnetización que permitirá obtener la cantidad de partículas magnetizables que se han depositado en las hojas. Las partículas magnetizables provienen principalmente de la quema de combustibles fósiles, del desgaste de los discos de freno y otros elementos como las ruedas en los raíles de trenes y tranvías.

Una vez identificado los contaminantes de cada muestra, se procederá a analizar la concentración a nivel local para las distintas calles y barrios de Zaragoza. Se elaborará un mapa de la distribución espacial de la contaminación relacionada con el tráfico en Zaragoza.

Todos los participantes serán notificados de los resultados de sus muestras y los resultados científicos se compartirán abiertamente.